lunes, 24 de noviembre de 2008

Añoranza del nuevo mañana.

Viejo, otra vez te han olvidado, y tanto que les has brindado, deberías de sentir avergonzado. Inservible.
Y mira que no es la primera vez, sentado en una silla, al lado de la biblioteca,
pensando que tal vez así te podrías entretener, perdiéndote en un buen libro. Perdiéndote en cosas pueriles.
Pero tus ojos ya no sirven y ellos no lo saben.
Tu espina dorsal ya no puede contigo y esas pupilas de ternura distan ahora de ti, los únicos
que te comprendían y sonreían a tu andar fatuo y pesado. Se esfuma y con el su recuerdo.
¿Puedes mirar a tu izquierda?
¿Puedes mirar a tu derecha?
¿Y más allá de sus fronteras?
La butaca esta vacía. Ambas.
Hueles ese desprecio, o tal vez una escencia de hipocresía, pero el que más me agrada.
Lástima.
No llores, viejo, nunca quisimos jugar a ser viejos, ni que ese pequño ser que tuviste entre tus brazos, comience a creer que su padre sabe como llegar a casa.
Levántate, perro es hora de despedirse del guardia.

Le tengo miedo al tiempo pero más, a lo efímero de los años.

9 comentarios:

ÓNIX dijo...

Y pensar que todos llegaremos a viejos, bueno no todos, los mas afortunados, aunque a estas alturas no sé si será una verdadera fortuna llegar a tan avanzada edad y sentir el inminente desprecio de la sociedad, que en vez de contemplar agradecida por lo tanto que se ha hecho, por el tiempo recorrido, no perdona...

leo dijo...

llegar a viejitos debe ser algo tan maravilloso y la vez tan triste...

pasar por las distintas etapas de la vida y poder recordar tu vida entera tiene que dar orguño, pero mirar como los demás desprecian a los viejitos sin hacerles caso y trantandolos algunas veces mal... es un horror.

yo no sé si llegaré, y tampoco sé si quiero llegar, pero lo que si se es que nadie tiene el derecho de tratarme como una mesa vieja e inservible.

un beso grande

leo

Lia dijo...

Llega un momento en la vida q lo q realmente añoramos creo yo, esq ese nuevo mañana no llege, cuando nuestro cuerpo y nuestra alma esta cansada ya de tanto vivir, más si el olvido nos rodea, más si el olvido robó nuetro recuerdo de la memória...si nuestro cuerpo no nos obedece y todo lo q antes nos complacia, simplemente no lo podemos alcanzar, cuando no existen las caricias...

Por suerte la vejez no es para todos igual, por suerte...

Presioso como siempre, sobrecojedor y lamenteblemente real en muchos casos.

Besos amigo.

Arkantis dijo...

Uff como pasan los años de rapido..sin darnos cuenta..

Un besazo grande y feliz finde

La sonrisa de Hiperión dijo...

"¿Puedes mirar a tu izquierda?
¿Puedes mirar a tu derecha?
¿Y más allá de sus fronteras?
La butaca esta vacía. Ambas."


Cambiar las cosas nunca nadie dijo que fueran fáciles. Para nadie, y mucho menos para el prójimo. El jodido que siempre pide y no da ni para pipas. Pero poco a poco....
Saludos!

MeRieM dijo...

“Le tengo miedo al tiempo pero más, a lo efímero de los años.”
Posiblemente ese sea el miedo que nos une a todos, el envejecer, pero sobre todo, el primer miedo que nos acompaña desde que nacemos es la soledad y por desgracia la vejez va acompañada de soledad...
Un post bastante duro, pero cierto y con ese toque de ternura que te caracteriza.
Mil besos.

AriaDna dijo...

El paso de los días hacen que las semanas se confundan con los meses y los años sean un pasado con vistas a al futuro

un beso

LUNA LUNAR Y EL MAR dijo...

La última reflexión me llegó fuerte:“Le tengo miedo al tiempo pero más, a lo efímero de los años.” A esa rapidez que no me deja poner bien los pies sobre la tierra, a ese vértigo del cual nos habla Ismael Serrano...ese correr del tiempo, hasta llegar a ser ancianos en una sociedad que ya no valora ni respeta a sus mayores.Uf, gran temor.
Besos

Saziwe dijo...

La vejez todos le tememos...
o sera al desprecio que se puede vivir en cualquier edad y mas hay quienes se desprecian ellos mismos...
A este q describes me le sentaria al lado para que me contaras las historias de su vida... lo que recuerde...